jueves, 19 de enero de 2017

La omnipotencia de la sanidad pública

Eran las 2,30 horas de la madrugada, trascurría una guardia tranquila. Más o menos en ese momento sonó el timbre y lo hizo de forma airada, nos pusimos todos en pie para dirigirnos a la puerta. Al abrirla nos encontramos con un adulto joven que traía un perro en brazos: "Ayudadme por favor, que el perro se muere y es de mi abuela". Nos dejamos llevar por la palabra `ayuda´ y lo que conlleva para alguien que se dedica al cuidado de las personas, atendimos al perro de una sobredosis de cannabis que su cuidador le había proporcionado. Cuando comprobé que el perro estaba bien, le indiqué que fuera a un veterinario, a lo que me contestó que lo había llamado pero que éste le cobraba 150€ y por eso decidió traerlo al centro de salud, donde seguro que le resolveríamos su problema.

Estaba yo pasando consulta de tarde, cuando entró el siguiente paciente, era una pareja de la Guardia Civil que traía una mujer anciana no conocida por mi, se la habían encontrado caminando por la carretera. La mujer tenía una aspecto desaliñado, con un color de tez teñido por el sol, pero me respondió de forma muy cuerda y serena ante las primeras preguntas de la anamnesis: "Yo estoy bien, no estoy enferma, solo que no tengo donde ir"Los miembros de una institución oficial del estado habían traído a los servicios sanitarios públicos a una persona que no estaba enferma, tenía un problema social. Nosotros, los de la sanidad pública lo resolveríamos.

Estas dos situaciones y otras similares, que parecen aisladas, se dan en toda la geografía española de forma habitual en los servicios sanitarios públicos. ¿Porqué la sociedad ha llegado a creer en la omnipotencia de la sanidad pública? ¿Quién nos ha llevado a esta situación?
A pesar de que los profesionales sanitarios transmitimos nuestro conocimiento adaptándolo al receptor y damos instrucciones de forma clara, innumerablemente y por diferentes vías, estos mensajes no calan en la población.
Todos los anuncios de educación sanitaria, deben ir acompañados de medidas socio-políticas para que surtan efecto y no me estoy refiriendo a medidas fáciles como el copago (aunque este también debería tenerse en cuenta en determinadas situaciones), sino a otras como las tomadas en el caso de el tabaco. Todos los sanitarios llevamos años aconsejando dejar de fumar: consejo breve, programas de ayuda, medicamentos y terapia para deshabituación, teléfonos de ayuda ..., pero lo que ha causado el mayor descenso del hábito de fumar ha sido la legislación vigente y el aumento del precio de las cajetillas del tabaco



2 comentarios:

  1. Muy críptico.

    ¿Quizá quieres decir que hay que cobrar la asistencia sanitaria tanto la general como la de urgencias?

    Si es así, dilo, se me ocurre.

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    1. No hay nada que descifrar, amigo Rafael, creo que lo digo bastante claro. Hay que adoptar medidas que van desde campañas informativas oficiales, leyes que protejan la sanidad pública y a sus clientes externos e internos, y en su caso medidas económicas, no punitivas para enfermos, riesgo social o marginados. Yo soy de la pública. Gracias por tu comentario

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