jueves, 23 de febrero de 2017

Los médicos experimentamos la vida de forma diferente

Hay personas que sienten y tienen una actitud diferente ante la vida, por ocupar un puesto, vivir una circunstancia vital señalada, estar en un lugar explícito en un momento concreto o simplemente tener una profesión determinada.
Los médicos somos una de esas profesiones que experimentamos la vida de forma diferente porque:
  • Vemos el milagro de la vida cuando nace un bebe, somos testigos de la alegría de sus padres y el amor que llena la habitación.
  • Estamos frecuentemente presentes cuando mueren personas y a veces nos encontramos a su lado y en contacto físico con ellos, transmitimos las malas noticias de la enfermedad o la muerte de alguien y vivimos de cerca el sufrimiento de sus familiares y amigos, siendo frecuentemente implicados en ese proceso de duelo.
  • Somos la mayoría de las veces portadores de buenas noticias, de los informes médicos (si son benignos los tumores o si la citología o la analítica no tiene nada malo).
  • También a veces tenemos que informar de malas noticias, informamos a personas de que tienen una enfermedad grave, o empatizamos con los familiares al decirles que su madre, padre, hermano o hijo tienen una enfermedad terminal.
  • Somos además los primeros en saberlo, incluso si en el vientre de una madre tiene un niño o una niña.
  • Nuestros pensamientos de frustración, éxitos, culpa, tristeza, referidos a nuestra labor, mayoritariamente los digerimos en privado, porque no suelen ser comprendidos en otros ámbitos, por eso nos atribuyen conversaciones monotemáticas al reunirnos.
  • Llegamos a oír las historias de la gente, sus miedos, sus problemas más íntimos. Nuestros pacientes confían en nosotros.
  • Tocamos partes del cuerpo, olemos los olores íntimos, vemos zonas restringidas, oimos ruidos personales, todos de otras personas que no están en nuestro ámbito cercano pero que son nuestros pacientes.
  • A veces no dormimos en toda la noche, porque nos dedicamos a cuidar a los demás.
  • Consumimos nuestro tiempo dedicado a los demás, más allá de nuestro tiempo retribuido. 
  • Llegamos a aliviar el dolor, reducir el miedo y tranquilizar, quizás no siempre, pero sin duda más a menudo que la mayoría de personas, y lo hacemos sólo con nuestra presencia al lado del que sufre, con nuestra escucha activa, con el contacto físico sensible, con una simple mirada a la cara de la persona que nos busca.
  • Y a veces, también nos olvidamos de cuidar de nuestra propia salud.
Hay un montón de cosas que los médicos llegan a sentir que las demás personas nunca aprecian, por eso quizás los médicos experimentan la vida de forma diferente.

Texto basado y traducido libremente de este blog: http://www.kevinmd.com/blog/2016/08/doctors-experience-world-differently.html






3 comentarios:

  1. Y que verdad tan grande. Los que tenemos la suerte de que nos asista como médico, sabemos que es usted una gran persona y un profesional excelente: amable, respetuoso, delicado al explicar el diagnóstico...
    Un placer coincidir con usted en nuestro centro de salud de La Luisiana.
    Un saludo!

    ResponderEliminar
  2. Es muy cierto, además muchas veces incomprendidos por la propia familia

    ResponderEliminar