viernes, 19 de mayo de 2017

La visita domiciliaria sigue existiendo

La asistencia domiciliaria forma parte de las actividades básicas de los equipos de atención primaria, posibilitan atender a los pacientes que están incapacitados para acudir a los consultorios y centros de salud y conocer las condiciones de vida del paciente y sus cuidadores, teniendo como objetivo principal la atención sanitaria directa.
Tradicionalmente la atención en el domicilio del paciente ha sido una actividad fundamentalmente ligada a los médicos de cabecera y suele ser catalogada como el mejor escenario donde un médico puede desarrollar el arte de la medicina, es por ello que hablaré de esta, aún a sabiendas que hay otros profesionales que también la realizan.
Dentro de esta atención domiciliaria considero de forma general y simplista que hay dos tipos de asistencia domiciliaria:
  • Una es aquella que demanda el paciente, que puede ser urgente o programada, es lo que denominamos genéricamente aviso a domicilio
  • La otra, la que es iniciativa del propio médico, sin que el paciente la demande, es la visita domiciliaria.

Los avisos a domicilio están más o menos regulados con un horario, excepto los avisos domiciliarios urgentes. Las visitas domiciliarias las tenemos que programar nosotros, deberían ser frecuentes aunque hoy día quedan un poco relegadas a los días que sobra el tiempo de la demanda, ¡una pena!
Para mí, como médico rural, la visita domiciliaria es una de las actividades más gratificantes que existen, en mí entorno conozco las casas de casi todos los vecinos, ya que he tenido que visitar en múltiples ocasiones:
  • Cuando me avisan por enfermedad.
  • Cuando yo voy a iniciativa mía:
    • Por ser un paciente inmovilizado
    • Por ser un paciente con movilidad reducida
    • Tras un alta hospitalaria
    • Pacientes terminales
    • Por una visita de cortesía
    • Porque son vecinos y voy por razones sociales
Mi sistemática general cuando voy a la casa de un paciente es la siguiente:
  • Tener una lista de pacientes susceptibles de visitas domiciliarias.
  • Proponerme un objetivo para esa visita domiciliaria.
  • Buscar un horario adecuado para mí, para el paciente y para su cuidador.
  • Presentarme cuando llego a pesar de que me conocen: “Buenas, soy el médico” le suelo dar la mano al paciente, incluso si  tiene deterioro cognitivo y lo llamo por su nombre.
  • Hago una exploración integral del paciente: física, psíquica, cuidadores, hábitat.
  • Reviso los medicamentos que hay en la casa
  • Charla resumen con cuidadores: dificultades, pensamientos, dudas,…
  • Despedida, dando la mano de nuevo al paciente y despedida de cuidadores.
Antonio y Francisca era un matrimonio que vivía en la casa donde lo habían hecho toda la vida, era una casa en el campo, pero no una casa en el campo como las conocemos hoy, sino de las de antes.
La primera vez que fui a visitarlos fue porque Antonio estaba resfriado, era un hombre mayor, con boina, siempre había dormido en su cama de la finca, no le gustaba venir por el pueblo, del que distaba unos 4 kilómetros, me llevaron en un Land-Rover de los antiguos, porque era un camino de tierra, desembocaba en una explanada con un porche hecho de troncos y recubierto de ramas, que precedía una estancia que hacía de comedor-cocina-estancia principal con una chimenea encendida siempre, donde calentaban el café y el agua caliente. Ese café que me ofrecían tras la visita médica y que a veces acompañaban de algún dulce casero, hacía aún más atractivas aquellas visitas domiciliarias. 
Mientras tomaba el café sonaban cercanos los mugidos de las vacas, que estaban en la habitación de al lado que hacía de establo, y se oían los pavos, gallinas, ocas y otras aves de corral que correteaban por fuera de la casa. La visita consistía en una atención sanitaria directa y en una charla tras la misma, donde el que hablaba era Antonio que se sentaba conmigo a la mesa, su mujer nos acompañaba de pié junto con su hija, que nos servían las viandas, un hijo permanecía junto al ganado y el otro también nos acompañaba sentado aunque retirado de la mesa.Fijaros que cantidad de conclusiones podemos sacar sólo con el relato de la visita.
Desde entonces las visitas domiciliarias médicas no han cambiado mucho en su esencia, el contacto con el paciente en su ámbito más íntimo, si ha cambiado todo lo que las rodea y sobre todo ha cambiado el tiempo que se dispone para ellas, aunque ahora que lo recuerdo, esto lo hacía en mis ratos libres, fuera de horarios de trabajo.

Recursos para la visita domiciliaria de un médico de familia:






1 comentario:

  1. Bien dicho Angel. Es parte de nuestra labor y goce. Que no se nos olvide que la visita domiciliaria es parte de la confianza de nuestro paciente a realizar una incursión en el núcleo principal y privativo de él: su propio domicilio.

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